Palabras de la Fiscal General de Justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy Ramos, en el 2º aniversario de la Fiscalía Especializada para la Investigación del Delito de Feminicidio

Publicado el 25 Septiembre 2021
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Este mes se cumplen dos años de la creación de la Fiscalía Especializada para la Investigación del Delito de Feminicidio. Como ustedes saben, la creación de la Fiscalía de Feminicidios es un parteaguas en la lucha contra la violencia de género. Su existencia es un reflejo de que la violencia por razones de género existe, y de que es un problema que requiere atención urgente.

Su creación parte de un reclamo social legítimo y fundado, y sería imposible imaginarla sin el empuje y la lucha de muchas mujeres, de muchas organizaciones y colectivas, pero sobre todo, de muchas familias y de muchas madres que han sido víctimas de este terrible delito.

No hay nadie que encarne mejor que ellas lo que es la lucha por la justicia. Y, si ellas han podido enfrentarse desde fuera contra todo un sistema para conocer la verdad, para ensalzar la dignidad de sus seres queridos y para evitar que una sola persona más sufra lo que ellas sufrieron, ¿qué tanto más no podemos y debemos hacer quienes estamos dentro? A ustedes debemos nuestro esfuerzo diario y debemos también mostrarles con resultados que su lucha no es en vano.

No nos conformaremos hasta que cada víctima reciba justicia, pero nos motiva saber que cada vez estamos contribuyendo a que más personas accedan a ella.

El día de hoy les voy a presentar lo que ha pasado en estos dos años con la Fiscalía de Feminicidio: cómo se creó, cómo se ha profesionalizado y fortalecido, y los efectos que eso está teniendo sobre la impunidad.

Aunado a ello, me gustaría resaltar que esta fiscalía especializada es una fiscalía humana, que pone a las personas al centro, y eso por sí mismo es ya un ejemplo para todas y todos nosotros.

Quiero comenzar hablando sobre la incidencia del delito de feminicidio. Hemos observado que entre enero de 2020 y agosto 2021 el delito ha disminuido en un 21 por ciento. Esto significa que pasamos de tener 0.21 víctimas diarias a 0.17 y la tasa de mujeres víctimas de este delito pasó de 0.83 a 0.68 por cada 100 mil habitantes.

De esta forma quiero resaltar dos tendencias: la primera es que hay una disminución en los casos de feminicidio y la segunda es que hemos aumentado el número de agresores que se encuentran vinculados a proceso. Es decir, hemos llevado ante la justicia a 37 por ciento más de responsables de este delito, comparado con el año pasado.

Ahora bien, la Fiscalía de Feminicidio se creó formalmente en 2019, pero su historia puede trazarse un par de años atrás, al trágico feminicidio de Lesvy y a la perseverancia de Araceli, su madre, ante la deficiente actuación de la entonces Procuraduría General de Justicia. Después de la intervención de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad, y de todos los grupos, colectivas y personas que no permitieron que el caso se volviera un archivo más, en septiembre de 2019 se publicó el acuerdo legal por el que comenzó la construcción de esta fiscalía especializada.

Quiero hacer especial reconocimiento a la Jefa de Gobierno, cuyo compromiso con las mujeres de la ciudad fue decisivo para la creación de la Fiscalía.

Muchas instituciones, organizaciones y colectivas enviaron candidatas y candidatos para dirigir la Fiscalía de Feminicidios, de las cuales 9 cumplieron los requisitos para el puesto. En marzo de 2020 se llevaron a cabo entrevistas públicas, que están disponibles en nuestra página de internet, en donde se evaluaron aspectos sobre periciales, atención a víctimas, derecho penal, sistema acusatorio y casos prácticos.

El consejo evaluador seleccionó una terna que me fue enviada junto con el análisis sobre cada una de las integrantes. Entre ellas, me pareció que la candidata idónea para el puesto era la Mtra. Sayuri Herrera, y no nos equivocamos. Hablamos por teléfono el 7 de marzo, y el 8 enuncié públicamente su selección.

Sayuri se incorporó oficialmente el mes de abril y desde entonces hemos trabajado en la consolidación de la Fiscalía de Feminicidios. Esto pasó por crear áreas administrativas y sustantivas a lo largo del año, como las unidades de transfeminicidios, de mujeres en calidad de desconocidas y de tentativa de feminicidios.

También se creó una agencia de turno, para trabajar las 24 horas los 7 días de la semana, y la unidad de judicialización para llevar sus propios casos ante los tribunales. La Fiscalía de Feminicidios cuenta, por ejemplo, con 6 analistas de PDI, que es el mismo número con que cuenta la Fiscalía de Homicidios o Delitos Sexuales, que tienen mucho más.

La transformación de la antigua agencia especializada a fiscalía, ha implicado un reforzamiento de recursos humanos, los cuales se han más que triplicado. Algo fundamental para el adecuado funcionamiento de esta Fiscalía, y que demuestra la prioridad que se le ha dado a este delito, es que ésta es, de toda la Fiscalía General, la que tiene una menor carga de casos por personal ministerial para garantizar que se aplique de forma exhaustiva el protocolo de feminicidio.

La Fiscalía de Feminicidio no podría dar resultados sin el compromiso cotidiano de muchas áreas al interior de la Fiscalía General y de otras instituciones. Policías de investigación y peritos dan contenido a los actos de investigación. De igual forma la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el C5 apoyan en las investigaciones con todas sus herramientas y personal. En particular, el Instituto de Ciencias Forenses del Poder Judicial ha hecho un esfuerzo muy importante para que las necropsias tengan perspectiva de género y se ajusten al protocolo.

A todas y todos ellos les reconocemos su impulso para brindar justicia a las mujeres de la ciudad.

Otra cosa a la que nos comprometimos cuando creamos la Fiscalía de Feminicidios fue a darle espacios de trabajo y de atención dignos. Esto pudo concretarse cuando cambiamos la agencia del complejo Jardín, en donde se disponía exclusivamente de alrededor de 20 cubículos, y el resto de las instalaciones se compartían con homicidios. En noviembre del año pasado inauguramos la nueva sede, en donde hay espacios múltiples para la atención adecuada de víctimas, y donde las compañeras y compañeros de la Fiscalía pueden trabajar de manera digna.

La Fiscalía de Feminicidios ha emprendido la ardua tarea de cambiar la manera en que se trabajan las muertes de mujeres, tanto al interior con su propio personal, como con las otras áreas de la Fiscalía General y con instituciones externas.

Esto ha implicado convencer, insistir, supervisar e interiorizar que se aplique con diligencia reforzada el protocolo de feminicidio, no sólo en casos nuevos que llegan, sino incluso en casos que antes no se investigaban con perspectiva de género y que poco a poco se han ido reclasificando, en particular homicidios dolosos de mujeres y supuestos suicidios.

Por otra parte, la directiva en feminicidios es que la investigación no se deja para después. La investigación de un caso no amaina hasta que todas las líneas de investigación han sido exploradas y llevadas hasta donde las pruebas lo permitan.

Una parte de la gran labor que se ha hecho en la Fiscalía puede verse en la reciprocidad con otras instituciones como el Instituto de Ciencias Forenses de la CDMX, que, a pesar de pertenecer a otro poder, trabaja de manera muy coordinada con feminicidios, cosa que no sucedía anteriormente.

También se han establecido lazos con la UNAM, que ha accedido a prestar servicios periciales y a víctimas de manera gratuita, y con la UAM, con la cual se echó a andar un programa por medio del cual, estudiantes de carreras como Derecho y Sociología vienen por trimestres para colaborar en el trabajo con las distintas áreas. En este momento hay 13 estudiantes que reciben un estímulo de la UAM, y hay varios más en trámite.

Un aspecto fundamental en la Fiscalía de Feminicidios es la atención a las víctimas directas e indirectas. Como vimos anteriormente, se creó un área de víctimas. Hoy en día, una labor muy importante es identificar a todas las víctimas de este delito. Hasta el momento, la fiscalía ha reconocido como tales a 239 personas. Adicionalmente, se cuenta con un Registro de 130 son niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad por feminicidio o hijos e hijas de sobrevivientes de tentativa de feminicidio. Después de que la fiscalía reconoce a estas personas como víctimas, estamos solicitando a la CEAVI que haga lo propio, ya que este último reconocimiento es el que les permite acceder a otros derechos y a la reparación integral del daño. Hemos logrado que de todas las víctimas directas que hemos recibido respuesta de CEAVI, ésta sea positiva. Tenemos que trabajar para fortalecer la capacidad de que se reconozca la calidad de las víctimas indirectas. Cabe destacar que este trabajo se realiza ya de manera sistemática, desde la identificación hasta la solicitud de registro y el acompañamiento posterior, cuando anteriormente se hacía sólo de manera aislada y extraordinaria.

La Fiscalía es tan buena y profesional como pueda serlo su gente. Por ello vale la pena mencionar el esfuerzo de capacitación permanente que se lleva a cabo, no sólo con la supervisión y el trabajo diario, sino con espacios explícitos para el aprendizaje. Por medio de la colaboración con ONUDH, y con la participación de muchas instituciones, organizaciones y profesionistas independientes, cada miércoles por la mañana el personal de la Fiscalía de Feminicidios comparte experiencias con expertos en diversos aspectos relevantes para su labor diaria, como pueden ser peritajes en la materia, capacidades de atención a víctimas, técnicas de investigación, normatividad y estudio de casos relevantes.

El personal de feminicidios se encuentra en la vía de la profesionalización permanente para poder hacer mejor su trabajo. Finalmente, hay algunos proyectos en los que ya se está trabajando que vale la pena resaltar: la actualización del protocolo de feminicidio; un atlas de feminicidio, que transparente la información que aquí se genera, y que sea una herramienta para que gente externa pueda analizar el fenómeno del feminicidio; y la consolidación del modelo de atención a víctimas, del que hablamos hace unos minutos.

Esto es un resumen muy general del cambio que ha significado la creación y consolidación de la Fiscalía de Feminicidio. No me queda más que dar las gracias a la Fiscal de Feminicidios y a cada una y uno de las que ahí trabajan. Ha sido un reto para todas tratar de cambiar cómo se trabajan los delitos contra las mujeres, y ustedes son un ejemplo para el resto de la Fiscalía General de que sí se puede y se debe mejorar, por la justicia. Y por las víctimas.